Si su deudor es una empresa de transporte o logística, los vehículos son su patrimonio principal. Detenidos, pierden valor rápidamente; rodando, generan flujo para cumplir el concordato. Su decisión como acreedor influye directamente en ese balance.
Para tomar decisiones bien fundadas, conviene entender la naturaleza económica y patrimonial del rubro de su deudor.
Vehículos prendados o en leasing. Cada mes sin uso productivo pierden valor.
Combustible, peajes, mantenimiento. Sin caja diaria, la flota se detiene.
Tarifas pactadas que pueden quedar desfasadas frente a costos crecientes.
Identifique su posición dentro del concurso. Cada categoría tiene un régimen distinto y una estrategia óptima específica.
Privilegio especial sobre las unidades. Devolver unidades no rentables o refinanciar son opciones.
Quirografario. Cuenta corriente nueva post-concurso es habitual.
Renegociar tarifas mantiene el contrato vivo.
Privilegio laboral. Talento operativo difícil de reemplazar.
La verificación incorpora su crédito al expediente. Sin ella, queda fuera del concordato y del reparto. La documentación específica varía según el rubro.
Una vez verificado, viene la decisión más importante: votar y participar de la negociación. En este rubro hay razones particulares para acompañar.
El activo de la empresa es la prenda común de los acreedores. En este rubro, la quiebra destruye valor de modo particular y rápido.
En quiebra, los vehículos se rematan deprisa y a precios bajos. Sin operación, la marca se pierde y los contratos se caen. Los proveedores quedan con cuentas incobrables. El conjunto de la cadena logística pierde un eslabón operativo y la empresa se evapora como activo recuperable.
Verifique. Acompañe el concordato si mantiene la flota operativa. Es la única estrategia que protege su crédito y la cadena logística.