Como banco o entidad financiera con créditos sin garantía real, usted es acreedor quirografario. Vota el concordato. Su voto pesa por persona y por monto: es uno de los actores decisivos del proceso.
Antes de tomar cualquier decisión, conviene ubicar la posición jurídica y económica que la ley le reconoce frente al deudor concursado.
Sin privilegio, pero con monto habitualmente alto. Su voto puede definir o impedir la aprobación del concordato.
Procesos institucionales para decidir entre apoyar el acuerdo o forzar la quiebra.
Cerrar pérdida con quita razonable suele ser preferible a arrastrar mora indefinida.
La verificación es el acto procesal que incorpora su crédito al concurso. Sin ella, queda fuera del concordato y del reparto.
Título del crédito, comprobantes, contratos, facturas, recibos, garantías y cualquier instrumento que respalde el monto y la fecha. El síndico evalúa la documentación y aconseja al juez sobre admitir, observar o rechazar el crédito.
Una vez verificado el crédito, viene la decisión más importante: votar y participar de la negociación del concordato.
El activo de la empresa es la prenda común de los acreedores. En una quiebra, ese activo se realiza a valor de remate, no de uso ni de empresa en marcha. Esa diferencia la pagan, en parte, los acreedores.
Maquinaria, inmuebles, stock e intangibles se realizan a una fracción de su valor real. La prenda común de los acreedores pierde sustancia.
Realización de activos, verificaciones, distribuciones. La liquidación bien tramitada toma años. Su crédito se deteriora mientras tanto.
Gastos del concurso, privilegios y créditos preferentes cobran antes. Los quirografarios, después, sobre un activo ya reducido.
El banco que verifica y acompaña un concordato razonable suele recuperar más capital que el que fuerza una liquidación que termina pulverizando activos.